Un destacamento del ejército comandado por el general Lope de Figueroa llega a la localidad de Zalamea de la Serena para descansar antes de continuar su camino hacia Portugal. El general busca alojamiento para sus soldados en las casas del pueblo. A don Álvaro de Ataide, capitán de la tropa, le asigna la casa de un rico campesino, Pedro Crespo, que vive con sus hijos, Juan e Isabel, en quien recaerán a partir de entonces todas las miradas
Ficha técnica
Editorial: Castalia Ediciones
ISBN: 9788497407175
Idioma: Castellano
Número de páginas: 208
Tiempo de lectura:
4h 54m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 22/06/2016
Año de edición: 2016
Plaza de edición: Es
Colección:
CASTALIA DIDACTICA. C/D.
CASTALIA DIDACTICA. C/D.
Número: 038
Alto: 19.0 cm
Ancho: 12.5 cm
Peso: 170.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Pedro Calderón de la Barca
Nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Se educó con los jesuitas en Madrid, y continuó los estudios en las universidades de Alcalá y Salamanca hasta 1620. Fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, lo que era bastante habitual en la España de su tiempo. En sus años jóvenes su nombre aparece envuelto en varios incidentes violentos, como una acusación de homicidio y la violación de la clausura de un convento de monjas. De su vida militar existen pocas noticias, aunque consta que tomó parte en la campaña para sofocar la rebelión de Cataluña contra la Corona (1640). Contrasta lo impulsivo y mundano de su juventud con lo reflexivo de su madurez, un aspecto que se acentúa al ordenarse sacerdote en 1651. Disfrutó del máximo prestigio en la brillante corte de Felipe IV y su nombre va asociado a la inauguración del palacio del Buen Retiro de Madrid, en 1635, y a numerosas representaciones teatrales palaciegas. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago. También fue capellán de la catedral de Toledo y capellán del rey. Murió en Madrid el 25 de mayo de 1681. En vida fue un autor respetado por todos y rara vez aparece mezclado en las violentas polémicas literarias de sus compañeros de letras. Después de la muerte de Lope de Vega, en 1635, fue reconocido como el dramaturgo más importante de su época.