Este ensayo trata sobre las relaciones entre el derecho y la justicia, pero también entre el poder, la autoridad y la violencia. La justicia no se agota nunca en las representaciones y las instituciones jurídicas que intentan ajustarse a ella. Lo justo trasciende siempre lo jurídico, pero no hay justicia que no deba inscribirse en un derecho, en un sistema y en una historia de la legalidad, en la política y en el Estado. No quita que, a su vez, el derecho prime sobre la fuerza; este es su deber, no hay derecho que no implique por sí mismo su aplicación, una técnica y, en consecuencia, la posibilidad de la guerra. Lo recuerda Kant: no hay derecho sin coacción. Lo que pretende tener fuerza de ley inscribe así la apelación a la fuerza en el concepto mismo de su autoridad. El riesgo de tiranía acecha ya desde el origen de la ley.
Recuperando una expresión de Montaigne, Pascal hablaba de un fundamento místico de la autoridad: «quien la devuelve a su principio, la aniquila». Y esta aniquilación se puede llevar por vías múltiples. De lo que se trata aquí es de analizar esa multiplicidad.
Ficha técnica
Traductor: Patricio Peñalver Gómez, Barberá de
Editorial: Tecnos
ISBN: 9788430973484
Idioma: Castellano
Número de páginas: 152
Tiempo de lectura:
3h 33m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 25/01/2018
Año de edición: 2018
Plaza de edición: Es
Colección:
Filosofía - Cuadernos de Filosofía y Ensayo
Filosofía - Cuadernos de Filosofía y Ensayo
Alto: 20.0 cm
Ancho: 13.0 cm
Grueso: 1.3 cm
Peso: 199.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Jacques Derrida
Nacido en El-Biar (Argelia) en 1930, permanece como uno de los pensadores mayores de la escena filosófica, señalada por la estrategia de la deconstrucción ligada a su nombre. Fue director de estudios de la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, donde impartió seminarios hasta su fallecimiento en 2004, además de profesor visitante en diversas universidades norteamericanas. En una entrevista concedida pocos meses antes de su muerte, Derrida se despedía con estas palabras: «Somos estructuralmente supervivientes, estamos marcados por esta estructura de la huella, del testamento. Pero [ ] la deconstrucción está siempre del lado del sí, de la afirmación de la vida».