La decadencia del analfabetismo y La importancia del Demonio, dos magistrales ensayos del mejor estilo aforístico bergaminiano, fueron publicados en 1933 en la revista Cruz y Raya. El primer ensayo de este libro opone la cultura espiritual y analfabeta propia del niño, que ejercita la palabra y el pensamiento como puro juego, al monopolio de la cultura literal, letrada o literaria, que se inició a partir del sigloXVIII con el Siglo de las Luces y que desde entonces la persigue para erradicarla. Para Bergamín, la decadencia paulatina del analfabetismo supone la quiebra de todos los valores espirituales, pues las letras muertas ;el orden alfabetico; sustituyen a la palabra viva, y eso es sencillamente la muerte de la poesía. El segundo es una aguda reflexión sobre la conveniencia de entender cabalmente al Demonio y así comprendernos mejor y comprender cómo es el mundo. Para Bergamín, el Demonio está en todas partes, pues este Príncipe o principio de las tinieblas, que representa entre otras cosas la multiplicidad del ser y el principio esencial de la negación o de la nada misma, siempre quiere dividir nuestro total sentido humano de la vida en todos los sentidos, tentándonos sin descanso "para confundir nuestra percepción natural y sobrenatural del mundo" e intentar "hacernos c
Ficha técnica
Editorial: Siruela
ISBN: 9788478444960
Idioma: Castellano
Número de páginas: 112
Tiempo de lectura:
2h 35m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 20/01/2006
Año de edición: 2006
Plaza de edición: Madrid
Colección:
Biblioteca de Ensayo / Serie menor
Biblioteca de Ensayo / Serie menor
Número: 9
Alto: 15.0 cm
Ancho: 10.5 cm
Peso: 84.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por José Bergamín
José Bergamín (Madrid, 1895-Fuenterrabía, 1983). Escritor de la llamada «Generación del 27» que se exilió tras la guerra civil española. Más conocido en su faceta de ensayista, creador de aforismos, pensador y editor, en los últimos años también se le ha valorado como poeta, faceta de la que resulta buena muestra la antología Voces del eco, publicada en esta misma editorial. Aunque su labor como dramaturgo sea la más olvidada, Bergamín es todo un «hombre de teatro», género que cultivó a lo largo de toda su vida.