Cinco cartas de Antonin Artaud que explicitan la toma de posición radicalmente revolucionaria del autor ante el arte y la vida, y que pueden leerse como un manifiesto de singular importancia de uno de los artistas más decisivos del siglo XX.
ANTONIN ARTAUD (Marsella, 1896 – Ivry-sur-Seine, 1948), poeta visionario y dramaturgo proscrito. Más que un hombre de letras, Artaud fue un cuerpo en constante insurrección contra el mundo. Tras dinamitar el surrealismo por considerarlo una «revolución de salón», fundó el Teatro de la Crueldad, una propuesta de sacudida metafísica que buscaba recuperar el rito frente a la representación. Su estancia entre los indios Tarahumaras en México y sus años de reclusión en manicomios —donde fue sistemáticamente sometido a electroshock— jalonaron entre otras innumerables experiencias extremas la búsqueda de un lenguaje capaz de expresar lo indecible.