Antonin Artaud (1895 - 1948) es uno de esos turbadores personajes de la poesía y el arte contemporáneo al que nunca podremos clasificar ni juzgar con ecuanimidad. Considerado uno de los grandes del siglo, su labor entre los hombres fue la de explorarse a sí mismo, una aterradora, obsesiva e implacable búsqueda de la verdad intrínseca que le llevó a los estados más calamitosos de abandono vital, de debilidad y autodestrucción. Estos tres libros, fundamentales en su obra poética, son contemporáneos a sus primeros contactos con el surrealismo francés y están marcados por su alucinante filosofía.
Tres historias que exploran la intimidad, la memoria y las sombras que nos habitan
ANTONIN ARTAUD (Marsella, 1896 – Ivry-sur-Seine, 1948), poeta visionario y dramaturgo proscrito. Más que un hombre de letras, Artaud fue un cuerpo en constante insurrección contra el mundo. Tras dinamitar el surrealismo por considerarlo una «revolución de salón», fundó el Teatro de la Crueldad, una propuesta de sacudida metafísica que buscaba recuperar el rito frente a la representación. Su estancia entre los indios Tarahumaras en México y sus años de reclusión en manicomios —donde fue sistemáticamente sometido a electroshock— jalonaron entre otras innumerables experiencias extremas la búsqueda de un lenguaje capaz de expresar lo indecible.