Los relatos de Dori Delgado llevan las raíces de la observación y de la lectura. La autora pertenece a esa generación de frontera entre aquel mundo rural que se va ocultando y este mundo tecnificado que nos rodea y donde a veces nos sentimos extraños. Fue aquella oficina de correos el lugar de la palabra, de la conversación, del hilo narrativo de grandes historias que nacían de esa necesidad de contar y que ella escuchó y observó desde pequeña. Por otro lado, las lecturas de Pedro Antonio de Alarcón, de Cortázar, de Neruda y de tantos otros autores van definiendo su sentimentalidad, su estilo descriptivo, su capacidad de observación y de inventar historias que nos sorprenden. En Maletas sin dueño viajamos por una variedad de relatos que arrancan de los recuerdos, pasa por el análisis a una sociedad tantas veces contradictoria y llega al regocijo de lo cotidiano, de lo chocante, del juego de las palabras y de la intriga. Afirma Cortázar que el cuento se parece a una fotografía que captura un fragmento significativo de la realidad. Y en este libro, su autora nos propone estos fragmentos para que nos embarquemos en el viaje de las palabras. Diego Reche