A finales del siglo XVI las representaciones en los corrales de comedias fueron cada vez más frecuentes y los dramaturgos, que perdían los derechos sobre sus textos al vendérselos a los empresarios, se esforzaban por imprimirlos y fijar las obras frente a copias poco rigurosas. De ahí nuestra voluntad por editar todas las partes de comedias del teatro calderoniano. Un trabajo que nace de confrontar muchos manuscritos y recupera, en algún caso, pasajes que pueden leerse en una edición moderna por primera vez. Así llegamos a esta "Séptima Parte de Comedias" como un completo recorrido por el universo dramático de Calderón. De las obras de capa y espada a piezas de corte caballeresco, religioso o dramas de honor en los que don Pedro pone el acento sobre la tragedia de mujeres sometidas a matrimonios forzados. Una panorámica con piezas magistrales, como "El alcalde de Zalamea", que nos revela las contradicciones que conlleva el ejercicio del poder y demuestra una asombrosa maestría a la hora de crear caracteres.
Ficha técnica
Editorial: Fundación José Antonio de Castro
ISBN: 9788415255888
Idioma: Castellano
Número de páginas: 1357
Tiempo de lectura:
32h 40m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 09/09/2024
Colección:
Biblioteca Castro
Biblioteca Castro
Especificaciones del producto
Escrito por Pedro Calderón de la Barca
Nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Se educó con los jesuitas en Madrid, y continuó los estudios en las universidades de Alcalá y Salamanca hasta 1620. Fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, lo que era bastante habitual en la España de su tiempo. En sus años jóvenes su nombre aparece envuelto en varios incidentes violentos, como una acusación de homicidio y la violación de la clausura de un convento de monjas. De su vida militar existen pocas noticias, aunque consta que tomó parte en la campaña para sofocar la rebelión de Cataluña contra la Corona (1640). Contrasta lo impulsivo y mundano de su juventud con lo reflexivo de su madurez, un aspecto que se acentúa al ordenarse sacerdote en 1651. Disfrutó del máximo prestigio en la brillante corte de Felipe IV y su nombre va asociado a la inauguración del palacio del Buen Retiro de Madrid, en 1635, y a numerosas representaciones teatrales palaciegas. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago. También fue capellán de la catedral de Toledo y capellán del rey. Murió en Madrid el 25 de mayo de 1681. En vida fue un autor respetado por todos y rara vez aparece mezclado en las violentas polémicas literarias de sus compañeros de letras. Después de la muerte de Lope de Vega, en 1635, fue reconocido como el dramaturgo más importante de su época.